El PIB de América latina y el Caribe vuelve a su senda de bajo crecimiento -observada desde antes de la pandemia- y para este año se estima una expansión de 2,7%, en un escenario internacional que se ha complejizado por la guerra en Ucrania y un contexto interno de limitado espacio para la política monetaria y fiscal, estimó hoy la Cepal.
En su informe económico anual lanzado en Santiago, el organismo de Naciones Unidas apuntó que el consumo privado se mantiene como el componente del gasto de mayor contribución al crecimiento del PIB, pese a la disminución de su aporte.
De la mano de la desaceleración de la actividad económica, se producirá un menor ritmo de expansión del número de ocupados.
En un contexto de múltiples objetivos y crecientes restricciones se requiere una coordinación de políticas macroeconómicas que apoyen la aceleración del crecimiento, la inversión, la reducción de la pobreza y la desigualdad, a la vez que enfrenten la dinámica inflacionaria», señaló Mario Cimoli, secretario ejecutivo interino de la CEPAL.
Al menor crecimiento económico regional, se suman las fuertes presiones inflacionarias, el bajo dinamismo de la creación de empleo, caídas de la inversión y crecientes demandas sociales.
El estudio económico 2022 proyectó que América del Sur crecerá un 2,6% (en comparación con un 6,9% en 2021); Centroamérica y México un 2,5% (un 5,7% en 2021) y el Caribe -la única subregión que crecerá más que en 2021- un 4,7%, sin incluir Guyana (en comparación con un 4,0% en el año anterior).
El documento apuntó también al conflicto en Ucrania que intensificó el alza de los precios de productos básicos observada ya desde la segunda mitad de 2020, haciendo que algunos de estos alcancen niveles históricos. Para el promedio de la región, el efecto es mixto, y se proyecta una caída del 7% de los términos de intercambio de productos básicos.
La inflación, por su parte, ha seguido aumentando, colocándose en un promedio regional de 8,4% a junio de 2022, que equivale a más del doble del valor promedio registrado en el período 2005-2019.
A nivel subregional, se observa que en junio de 2022 las economías de América del Sur presentaban en promedio el mayor nivel de inflación (8,8%), seguidas por las economías del grupo conformado por Centroamérica y México (7,5%) y las del Caribe de habla inglesa (7,3%). Esto ha derivado en que los bancos centrales aumenten sus tasas de política monetaria y reduzcan los agregados monetarios.
Por otro lado, la desaceleración de la actividad económica está restringiendo la recuperación de los mercados laborales, en especial para las mujeres.
Mientras la tasa de desocupación masculina pasó del 10,4% a fines del segundo trimestre de 2020 al 6,9% a fines del primer trimestre de 2022, presentando una reducción de 3,5 puntos porcentuales, la tasa de desocupación femenina registró una caída de 2,1 puntos porcentuales en el mismo período, al pasar del 12,1% al 10,0%. Asimismo, a fines del primer trimestre de 2022 la tasa de participación laboral femenina (51,4%) presenta un rezago mayor que la tasa de participación masculina (74,2%).
Este rezago está condicionado por el atraso en la recuperación de sectores económicos que concentran el empleo femenino y por el aumento de la necesidad de cuidados que se manifestó con fuerza tras el inicio de la pandemia.
El informe, en su segunda parte, puso el acento en el bajo crecimiento de la inversión, que en las últimas tres décadas se ha transformado en una limitante estructural del desarrollo.
Reactivar la dinámica de inversión es central para un crecimiento sostenible e inclusivo, ya que la inversión es el puente entre el corto y mediano plazo y es esencial para hacer frente al cambio climático.
Entre 1951 y 1979 la formación bruta de capital fijo (inversión) en términos reales creció en promedio un 5,9% anual, mientras que entre 1990 y 2021 la tasa de crecimiento promedio de la inversión fue de solo 2,9% anual.
La CEPAL formuló un llamado urgente a aumentar la inversión en América Latina y el Caribe, que se ubicó en los niveles más bajos a fines de 2021 en comparación con otras regiones. Aseveró que para lograrlo es necesaria una mayor coordinación entre la política fiscal, monetaria y cambiaria y aprovechar el conjunto de herramientas del que disponen las autoridades a fin de no subordinar el crecimiento y la inversión a la política antiinflacionaria.
Cimoli resumió que la situación que está viviendo América latina es «la suma acumulada de eventos» que se arrastran desde 2008. Por lo tanto, dijo, «son nuevos» y observó que la inflación que se está viendo en la actualidad «no quiere decir que es la misma que se vio en los años 70».
Recalcó que «sólo con políticas monetarias no basta para enfrentar la situación de hoy, hay que tener gasto fiscal, focalizándolo».
El estudio se centró en la trayectoria de la inversión desde los años 50 para analizar la situación regional, y abogó por «una inversión que genere empleo de calidad». (ANSA).















