Por Luis Lorenzo. Había una vez, en el reino de… por acá nomás, en los tiempos de cambiar (o algo así), un temido reino de Poder llamado AFA. El reinado absoluto y totalitario comienza allá por 1979, cuando por tiempos de Videla, asume al trono de Viamonte, un señor feudal llamado Julio Humberto, Plebeyo de Sarandí que además tenía un modesto local de ferretería. De pronto, todo cambia (o pasa), en este reino del revés cuando el deporte más amado del país sufre primero un grupo de muchachos violentos llamados «barras bravas» (1983). A mediados de los 80 y trás la consagración en México ’86, el campeonato doméstico sufre modificaciones en los calendarios, que deja afuera a muchos clubes pequeñitos y muy competitivos, dando comienzo a las «temporadas».
Los años fueron pasando y al entrar a los ’90, nuestro fútbol sufre nuevas modificaciones estructurales, sin antes que el pueblo de este reino, llorara de impotencia al no repetir en el Mundial de Italia.
en este nuevo tiempo, el Rey Julio Humberto implementa el mejor partido de la fecha, fueran transmitido en «señal codificada». ¿Cómo era eso?. Los usuarios de TV por cable que obtuviera el aparato llamado «decodificador», disfrutaban desde sus hogares los encuentros de los «cinco grandes». Los habitantes de ese reino, optaban por ir a bares, o casas de sus familiares o amigos.
Mientras los grandes del reino, no encantaban en los mundiales o en las copas América (salvo el bicampeonato 1991-1993), los habitantes salíamos a festejar con los «Chicos de José», o los «Pekerboys» sus logros.
Pasaron los años, los presidentes (el del 2001 también), y el rey seguía allí, en el Palacio de Viamonte sin largar el trono, sin largar el poder.
Volvieron a pasar los años, sin opositores que le hicieran frente a sus años de reinado, hasta que se encontró con «la dama de hierro» criolla, CFK, implementando el «Fútbol Para Todos»: el proyecto de llevar todos los partidos hacia todo el país, con dinero de la ANSES. Si: con el ahorro de toda la vida, de nuestros queridos abuelos.
El 30 de julio de 2014, fallecía el Rey del Palacio de Viamonte. Julio Grondona tenia 82 años.
Entonces, el Trono quedó para Luis Segura, Principe de Juan Agustín Garcia, y Boyacá (cancha de Argentinos Juniors), que tomó de manera interina, el reino de Viamonte.
Hasta que un dia… llegó un muchacho de un modesto pueblo llamado Bolivar: un cabezón que se convertía en el rey… de la televisión. Su nombre es Marcelo Hugo, Rey de… Pavón, Conde, y de Olleros. Hasta que llegó al Principado del Bajo Flores, y se puso el traje del Trono «Cuervo».
Al rey Luisito lo incomodó mucho de que se haya postulado como Rey de Viamonte. Mientras tanto, el Rey Padre de Zurich (Don Blatter), cayó en el «FIFA Gate» (la olla que destapó Don Julio…).
Por eso, los 75 principes (o asambleistas, presidentes de los clubes), fueron a votar al nuevo rey, allá en Ezeiza.
Mientras eso pasaba, el principe de Excursionistas, Ángel Lozano, recibió amenazas con pintadas tanto en su club, como en su domicilio.
El bochorno más grande de la historia del reino de Viamonte, fué que la IGJ (Inspección General de Justicia), hiciera el recuento general de los votos, sucedió un hecho curioso: habían 76 boletas en vez de 75. ¿Boletas pegadas?. ¿Un hecho «a propósito»?. ¿Una «jodita» para Tinelli?. ¿Fué el espíritu de Julio Humberto I?. Quien sabe….
Lo cierto es que a falta de dos asambleistas (el presidente de Crucero del Norte y el mismísimo Ángel Lozano), no se pudo realizar la elección por segunda vez.
El episodio de hoy, fué uno de los más escandalosos de la historia de la AFA. Muy manchado de corrupción, un juego peligroso de Poder, y un Trono deseado
del que ganan los poderosos, y pierden los hinchas.
Y COLORÍN COLORADO, ESTE CUENTO… FUÉ A CUARTO INTERMEDIO.














