Quiso deshacerse de un tatú o armadillo en su jardín, y terminó siendo la única víctima debiendo recurri a un hospital. Así lo cuenta Código oculto.
Un hombre en el este de Texas tomó un revólver calibre .38 y disparó tres veces contra un armadillo/ Tatú carreta que merodeaba cerca de su casa. Pero el plan dio un giro completamente inesperado.
De este modo, al menos una de las balas rebotó contra el duro caparazón del animal y regresó hacia el tirador, impactándolo directamente en la mandíbula.
Por eso, la lesión fue tan grave que tuvo que ser trasladado en helicóptero a un hospital, donde los médicos le inmovilizaron la mandíbula con alambres.
No obstante, lo más sorprendente es que, cuando las autoridades llegaron al lugar, el armadillo ya no estaba. Nunca se confirmó si resultó herido o simplemente escapó.
El insólito episodio, ocurrido en Texas y documentado por las autoridades locales, quedó como un recordatorio de que los rebotes de proyectiles pueden tener consecuencias impredecibles y extremadamente peligrosas. A veces, un solo disparo basta para cambiar por completo el desenlace de una historia.
Vale destacar que, el Tatú es un término de origen guaraní que significa «caparazón grueso» o «duro». Se utiliza en Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay para referirse a diversas especies de armadillos. En Argentina, los más conocidos son el tatú carreta (el armadillo gigante, que puede medir hasta un metro) y el tatú bola.
Por otro lado, Armadillo es una palabra española que significa «pequeño acorazado» y se refiere a las placas óseas que cubren la espalda, la cabeza, las patas y la cola de la mayoría de estas criaturas de aspecto extraño. Los armadillos son los únicos mamíferos vivos que tienen estos caparazones.















