Con un IPC que no logra perforar el piso del 2% mensual y actividad sectorial desigual, a la economía le cuesta encontrar su equilibrio. Para el Javier Milei economista, divulgador, panelista y provocador, Domingo Felipe Cavallo había sido el mejor ministro de Economía argentino y alababa especialmente su tándem con otro héroe cívico, Carlos Menem en su primera presidencia.
Sin embargo, según Revista Noticias, cuando Cavallo hizo observaciones sobre la marcha del programa económica, lo que parecía un frente sólido se agrietó. La última advertencia fue la del riesgo de que la economía caiga en “estanflación”, un término que alude a la coexistencia de inflación con estancamiento de la actividad. Una combinación que marcaría el “agotamiento” del programa en marcha: con éxito en alejar la economía de la hiperinflación, pero con dificultad para converger a un dígito anual de inflación, como el resto de los países de la región. Con variables macro más ordenadas, pero con demasiado esfuerzo para que la estructura productiva pueda ponerse en marcha y así iniciar el círculo virtuoso.
Los datos. Es decir, Cavallo apuntaba a dos hechos concretos. Por un lado, que la desaceleración de la inflación se detuvo como si fuera imposible seguir perforando un piso del 2% mensual. Desde el último trimestre del año pasado, por ejemplo, la carne comenzó un ciclo de recomposición de stocks y suba de precios; las tarifas retomaron el sendero de actualización para terminar de recuperarse y se descongeló el impuesto a los combustibles. Todo suma. Nota completa en Bio















