Después de hacer historia en los premios Grammy y en el Super Bowl y tras fustigar a la ICE antiinmigrante de Donald Trump y bregar por la igualdad, el cantante puertorriqueño Bad Bunny concretó la primera de sus tres actuaciones en Buenos Aires y embrujó a una multitud de jóvenes que lo ovacionó a rabiar.
Lo altisonante no es la devoción que «el conejo malo» enciende en los jóvenes argentinos a partir de sus acordes o cadencias musicales; lo curioso es que muchos de sus seguidores en Buenos Aires adhieren y respaldan a Javier Milei, un devoto ferviente de las posiciones de Donald Trump, las mismas que el puertorriqueño fustiga.
No es un debut en Argentina.
La primera vez fue en 2017, cuando ni tenía un disco publicado.
Entonces, en solo cuatro días, hizo un tour maratónico por 13 discotecas de la periferia de la capital argentina y fue un éxito total, aunque sin la resonancia de hoy. Regresó en 2018, 2019 y 2022, cada vez con más seguidores.
Ahora, para sus tres actuaciones en el estadio Monumental, regresa a la Argentina en un momento de máxima exposición tras su triunfo en los Grammy —primer latinoamericano en ganarlo con un trabajo completamente en español— y su presentación en la gran final del football americano, duramente objetada por Trump («Fue el peor show que vi», dijo ofuscado).
«Debí tirar más fotos», el último trabajo de Bad Bunny y en el que está enfocada su presentación en Buenos Aires, es una reafirmación de sus raíces y, entre melodías de salsa, bolero, plena, reguetón e incluso pop, se presenta como un canto contra el colonialismo, las migraciones forzadas y la persecución a los forasteros, como la que encarna el ICE. Un escritor y exministro de Cultura de Argentina, Pablo Avelluto, analizó el impacto cultural y político del espectáculo de Bad Bunny. «No solo es una afirmación de la cultura latina que desafía los paradigmas conservadores de líderes como Donald Trump y Javier Milei. Su show trascendió lo musical para convertirse en un mensaje de inclusión en un contexto político complejo en Estados Unidos», dijo a La Voz En Vivo.
«Hacer América grande nuevamente (MAGA), el lema de Trump, pareciera indicar excluir de América esa cultura latina», añadió. El camino contrario lo indica el «conejo malo».
«Apriete, chamaquito, que estamos en Buenos Aires», le dijo Bad Bunny a su percusionista al saltar al escenario anoche, lo que desató una fiesta absoluta. Tras una ola de aplausos al terminar el primer tema, empezó a sonar «Callaita», otro de sus grandes éxitos. Pero, antes de arrancar con el estribillo, el puertorriqueño sedujo.
«Después de dos semanas intensas, se los digo desde el fondo de mi corazón, esto se siente como volver a casa. Así que: gracias, Argentina», expresó. «Les voy a decir algo. La noche apenas está comenzando. Y la única razón por la que nosotros estamos aquí presentes es para que ustedes la pasen bien», remarcó.
Y luego, Bad Bunny casi suplicó: «Que por un momento nos olvidemos de todo lo que está pasando afuera de este estadio, y estemos llenos de alegría y felicidad. La única razón por la que estamos hoy aquí es para que se unan una noche, como un solo pueblo. Este show se trata de la unión de Argentina con Puerto Rico y América Latina», bramó bajo una frenética ovación de respaldo.
Justo, la misma semana que en Argentina avanza una dura reforma laboral que pondrá en aprietos a los más débiles y también se impone la idea de endurecer penas y ampliar el castigo a los menores de edad que delinquen.
En tanto, en el show de anoche de Bad Bunny, los éxitos musicales y los mensajes de integración se sucedieron uno tras otro, ante una multitud rendida a los pies. Aunque la mayoría de esos jóvenes parece celebrar las posturas pro-Trump del presidente Milei, justamente un puertorriqueño que ofusca al magnate estadounidense los cautivó.
Contrastes que se permite la música en estos días tan espinosos. © ANSA














