El Parque Nacional Iguazú es hogar de más de 450 especies diferentes de aves, cada una de ellas con sus características muy particulares, que nos asombran cada día en este entorno natural único. La selva paranaense se llena de sus colores, cantos y belleza para dar vida al ambiente.
Las aves cumplen un rol ecológico fundamental: dispersan semillas, controlan poblaciones de insectos y son indicadores clave de la salud de los ecosistemas.
Además de cumplir una invaluable función ambiental, su diversidad enriquece la experiencia de quienes visitan el área protegida. Su cuidado es una responsabilidad compartida: no alimentarlas dentro del Parque, plantar especies nativas en jardines y espacios urbanos, evitar el uso de pirotecnia y gomeras que puedan causarles daño, no adoptarlas como mascotas y apreciarlas en libertad, así como reducir el consumo de plástico, son acciones simples que contribuyen a su protección y a la preservación de la selva para las generaciones presentes y futuras.














