A primera vista, parece que los perros simplemente sorben el agua de forma desordenada con la lengua, pero en realidad hay un truco inteligente de física en juego. Cuando un perro bebe, no “recoge” el agua como una cuchara. En cambio, sumerge la punta de la lengua en el agua y rápidamente la curva hacia atrás, formando una especie de columna de líquido que se mueve a gran velocidad y que se eleva directamente hacia su boca.
Todo ocurre, según explicandolanaturaleza, en una fracción de segundo. El perro depende de la inercia y la velocidad: cuando la lengua se mueve hacia atrás y hacia arriba, el agua se adhiere a ella y asciende en forma de columna. Antes de que la gravedad tenga tiempo de hacerla caer, el perro cierra las mandíbulas alrededor del chorro.
Por eso beber parece tan caótico: en realidad es un movimiento preciso y de alta velocidad repetido una y otra vez.
A diferencia de los humanos, los perros no pueden crear succión con las mejillas, así que dependen de este método de “sumergir y atrapar” para hidratarse. Es desordenado, pero eficiente. Y cuando lo ves en cámara lenta, se vuelve un pequeño milagro de instinto y física.
Así que la próxima vez que veas a un perro beber, recuerda: detrás de esos sorbos desprolijos hay un truco de la naturaleza finamente afinado.
Por otro lado, aquí te dejamos un video para dsifrutes de los perros más veloces del mundo.















