Un amplio estudio genético reveló que el grupo sanguíneo influye en el riesgo de sufrir un derrame cerebral.
Los investigadores analizaron datos de más de 17,000 personas con accidente cerebrovascular isquémico temprano y 600,000 controles sanos.
Según Comunidad Biologica, los resultados mostraron que quienes tienen grupo sanguíneo A presentan mayor riesgo de derrame antes de los 60 años.
En cambio, las personas con grupo O mostraron menor probabilidad de desarrollar coágulos que obstruyen el flujo sanguíneo cerebral.
La explicación se encuentra en el gen ABO, que regula proteínas involucradas en la coagulación y viscosidad sanguínea.
El tipo A está asociado con niveles más altos de factor VIII y factor de von Willebrand circulantes.
Estos componentes incrementan la formación de trombos, lo que puede favorecer eventos cerebrovasculares de inicio precoz.
Aunque el riesgo absoluto sigue siendo bajo, conocer este vínculo genético permite mejorar estrategias preventivas personalizadas en población joven.















