¿Alguna vez te despertaste de una pesadilla pensando: «¿Habrá sido el helado?» Puede que tengas razón.
Un nuevo estudio de la Universidad de Montreal confirma que consumir lácteos, dulces, comidas picantes o incluso cereales antes de dormir puede literalmente causar pesadillas.
¿El motivo? Malestares como hinchazón y calambres que alteran el sueño y se infiltran en tus sueños.
Las personas con intolerancia a la lactosa o sensibilidad alimentaria tuvieron muchas más noches con pesadillas que el resto.
Además, comer tarde o picar de noche también se relaciona con más sueños perturbadores y peor descanso.
En cambio, quienes optan por frutas, verduras y tés de hierbas… duermen como angelitos.
Quizás la abuela tenía razón con la manzanilla.















