Luego de dos meses de casi total silencio el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, criticó ayer el intento de atentado terrorista perpetrado por un militante de extrema derecha, anunció que estará ausente de la toma de posesión de su sucesor, Luiz Inácio Lula da Silva, y lloró al despedirse de sus seguidores cuando aseguró que la «guerra» por la libertad no está perdida.
«Nada justifica ese intento de realizar un acto terrorista aquí en la región de Brasilia, nada justifica lo que hizo ese elemento que gracias a Dios fue apresado», aseguró el Jefe de Estado en la mañana de este viernes.
Fue la primera vez que Bolsonaro habló desde el Palacio de Alvorada en vivo por las redes sociales desde el 30 de octubre cuando fue derrotado en un balotaje por Luiz Inácio Lula da Silva.
Además fue el primer pronunciamiento luego del intento fracaso de hacer volar el Aeropuerto Internacional Juscelino Kubitscheck de la capital.
El activista George Washington de Oliveira fue preso el sábado pasado luego de colocar un explosivo en un camión de transporte de querosene de avión para que explote en la terminal aérea.
El sospechoso, que está preso en una cárcel de máxima seguridad, declaró a la policía haberse inspirado en los discursos de Bolsonaro en los que proclamó que «el pueblo armado jamás será esclavizado».
George Washington también estaría ligado a los bolsonaristas que siguen acampados frente al Cuartel General del Ejército y el 12 de diciembre incendiaron autobuses y automóviles e intentaron tomar una sede de la Policía Federal en el centro de Brasilia, hechos por los cuales la Corte ordenó ayer más de 30 allanamientos y arrestos.
Bolsonaro tomó distancia hoy de toda forma de «acción violenta». El político y ex militar aseguró que está en curso una campaña de la «gran prensa» que asocia los hechos de violencia al «bolsonarismo» y aseguró que «nunca» hizo ningún llamado a actuar por fuera «de las cuatro líneas» de la Constitución.
«Bolsonararo estuvo dos meses callado y deprimido pero en ese período también estuvo conspirando, hizo cosas para que Lula no pueda tomar pose y no lo logró porque no tuvo el apoyo de las Fuerzas Armadas, y no hizo nada para desmovilizar los campamentos», opinó hoy Merval Pereira, el principal comentarista político del diario O Globo.
Al igual que el general Joao Baptista Figueiredo, último presidente del régimen militar (1964-1985), Bolsonaro no entregará la banda ni el bastón de mando presidenciales este domingo a Lula.
Una comunicación publicada hoy por el Diario Oficial de la Unión consignó que el presidente estará el 1o de enero en Miami, Estados Unidos, donde realizará un período de vacaciones sin fecha de retorno a Brasil.
Trascendió en algunos medios que parte de esas vacaciones podrán transcurrir en un resort del expresidente Donald Trump.
En 2020 Trump y Bolsonaro, cuyas relaciones son muy fluidas, se reunieron en ese complejo, Mar a Lago, ubicado en el estado de Florida.
«Rescatamos el patriotismo en Brasil, la bandera verde y amarilla pasó a flamea en todo Brasil, el respeto a a familia, impulsamos la tradición familiar en las escuelas», aseguró el mandatario brasileño este viernes en su último mensaje de casi 50 minutos..
Y luego exaltó el «patriotismo» de sus simpatizantes que permanecen acantonados frente al Cuartel del Ejército ejerciendo el derecho a la «libertad de expresión» y comportándose de manera «pacífica» y «ordenada». Bolsonaro no pidió a sus seguidores que abandonen su vigilia en la que demandan un golpe de Estado y repudian a Lula al cual acusan de haber vencido las elecciones mediante un fraude.
En los minutos finales de su exposición el presidente saliente lloró y aseguró que pese a que se sufrió una derrota en la «batalla» electoral de octubre, la «guerra» no se perdió. (ANSA).














