En señal de plena solidaridad con Ucrania y bajo el efecto aún muy fuerte del choque energético provocado por los cortes de gas de Rusia, mañana se abre el primer G7 del canciller Olaf Scholz, que será el anfitrión que reciba a los grandes de la tierra en el corazón de los Alpes bávaros, en Alemania.
En el Castillo de Elmau -el mismo donde Angela Merkel recibió a Barack Obama hace 7 años- se espera la intervención de Volodimir Zelensky, quien se conectará en video la mañana del lunes, por invitación del líder germano.
Pero las discusiones se centrarán principalmente en cómo frenar los precios de la energía, con los europeos regresando de la cumbre de Bruselas -y el aplazamiento del tope de precios- y Joe Biden llegando para echar una mano y con la propuesta de tope de precios al petróleo.
El presidente estadounidense aterriza en Europa también con el objetivo de frenar cada vez más a Rusia, con posibles nuevas sanciones, pero también de reforzar el frente anti-China con un plan alternativo a la Ruta de la Seda.
Precisamente, la cumbre de Elmau llega en un momento muy candente, a pocos días de la decisión alemana de activar el plan de emergencia del gas, debido a la drástica reducción de los suministros desde Moscú.
Justamente a esto dedica la canciller el mensaje de la víspera: «Muchas cosas se han encarecido. Alimentos, pero también energía. Gasolina, gas, todo se encareció en un año.
Para esto debemos prepararnos».
A la luz de las crisis actuales, añade el Bundeskanzler en el podcast de este sábado, «debemos acordar con los demás lo que hay que hacer; solo juntos seremos capaces de afrontar los retos relacionados con esta nueva situación».
Scholz recuerda los orígenes de la cumbre: ese G6 que, en tiempos de Helmut Schmidt, tuvo que lidiar con la crisis del petróleo. «Ahora es importante discutir la situación actual y al mismo tiempo preocuparse de que se detenga el cambio climático.
También debemos hacer esto para salir a largo plazo del camino de los fósiles y por eso una de las tareas será montar un club del clima, en el que trabajen juntos los estados que quieran conseguir este objetivo», señala el sucesor de Merkel.
«En Elmau, podremos tomar decisiones importantes. Si actuamos de manera unida y decidida», completa.
Los sherpas alemanes aseguran que los grandes de la Tierra nunca han estado más unidos que ahora: la línea de Scholz, Emmanuel Macron, Mario Draghi y Joe Biden sobre Ucrania sería de una compacidad «granítica», pese a las vacilaciones del canciller -ahora desfasadas- sobre el envío de armamento pesado a Kiev y los tonos que, a menudo, parecían diferentes entre los europeos (los rusos «no deberían ser humillados», dijo Macron) y el eje angloamericano, con Biden y Boris Johnson decididos a armar a Ucrania hasta la victoria.
En la reunión bilateral entre Scholz y Biden, prevista para el domingo, también se tratará el tema energético: los estadounidenses avanzan para aumentar la presión sobre Moscú también en este frente, mientras en Europa se teme que Putin decida cortar completamente el suministro de gas.
Biden -en el Viejo Continente para el G7 y la cumbre española de la OTAN- intentará tranquilizar a Europa con el apoyo estadounidense. Fuentes europeas informan que los líderes de la UE están evaluando la propuesta estadounidense sobre el precio tope del petróleo, pero sin «un gran apetito por reabrir el sexto paquete de sanciones» contra Moscú, el que afecta al petróleo ruso.
Draghi y el resto de líderes llegarán por la mañana, para la primera sesión de trabajo prevista para el mediodía sobre la economía global, mientras ya en la víspera unos cuantos miles de manifestantes (3.500 frente a los 20.000 previstos) marcharan en protesta por las calles de Munich.
Continuará el tema de las asociaciones e infraestructuras e inversiones y, por la noche, habrá una tercera sesión sobre política exterior y seguridad.
El día crucial, sin embargo, será el lunes, con la sesión de trabajo junto a Zelensky, donde los socios reafirmarán su apoyo incondicional a Ucrania, y luego darán la bienvenida a los invitados especiales deseados por Scholz en la cumbre que abre sus puertas, de manera estratégica a los líderes de India, Indonesia, Sudáfrica, Senegal y Argentina.
Con ellos se afrontará una sesión dedicada a la seguridad alimentaria mundial y a la igualdad de género. (ANSA).














