Colombia acaba de inaugurar el Centro Nacional de las Artes, una moderna y desafiante estructura arquitectónica de 17 mil metros cuadrados enclavados en el casco histórico de Bogotá, que responde a las necesidades de ampliación del Teatro Colón, una hermosa edificación italiana del siglo XIX.
«Este es un edificio imponente y espectacular que se convierte en el gran escenario de exposición del talento artístico de los colombianos. Es la obra de infraestructura cultural más importante y de mayor dimensión que ha hecho el Ministerio de Cultura en sus 25 años», afirmó Angélica Mayolo, ministra de Cultura, en diálogo con ANSA.
La nueva edificación es la tercera y última fase de la ampliación del Teatro Colón, que se inició años atrás con la modernización del principal centro de las artes del país, construido entre 1885 y 1895 por el arquitecto italiano Pietro Cantini, seguida de la modernización tecnológica de su caja escénica.
La nueva estructura incluye salones de ensayo para música, danza, teatro y una sala subterránea para obras experimentales tipo caja negra, bautizada con el nombre de la actriz y gestora cultural argentina Fanny Mikey (1930-2008), vital en el desarrollo del teatro colombiano.
Dentro del Centro Nacional de las Artes también se construyó un gran salón de ensayos para orquestas sinfónicas y una sala con 512 sillas para conciertos, que lleva el nombre de Delia Zapata Olivella (1926-2001), la gran bailarina folclórica y académica colombiana, que fue la primera afrodescendiente en danzar en el Teatro Colón.
La edificación, una gran parte de ella subterránea, permitió también la modernización del edificio colonial Liévano, sede de la Orquesta Sinfónica Nacional.
«En términos de dimensión son 17 mil metros cuadrados de un centro similar y aún más grande que otros tan importantes como el Centro Cultural Kirchner de Argentina o como Centro Cultural Gabriela Mistral de Santiago de Chile», precisó Mayolo a ANSA.
Para la Ministra, el Centro Nacional de las Artes le permitirá al país «contar con una infraestructural cultural de estándares internacionales» que avive actividades «diversas e incluyentes», al tiempo que confió en que «se convierta» en lugar de «intercambio cultural con otras naciones».
Otros dos de los atractivos del nuevo edificio de las artes colombianas son el Telón de Boca elaborado por el pintor bogotano Pedro Ruiz, de 12 metros de largo por 8 de ancho, con un retrato de esas dimensiones de Delia Zapata.
Además de la reubicación de la lámpara de cristal que durante décadas estuvo en el Colón.
Se trata de la lámpara de cristal elaborada en la antigua Checoslovaquia y puesta en el Teatro Colón en 1948, en remplazo de la lámpara original hecha por el maestro italiano Luigi Ramelli.
La lámpara checa fue retirada del Colón durante su modernización, debido a su peso, poco más de cinco toneladas, y en su lugar volvió la obra de Ramelli que se remonta a 1892.
Remodelada, la lámpara se instaló en el vestíbulo de la Sala Delia Zapata y se ve desde la calle a través de los grandes ventanales.
«Es la articulación ideal entre la modernidad y una obra contemporánea y las obras clásicas declaradas patrimonio como el Teatro Colón», subrayó la ministra Mayolo sobre el conjunto del nuevo edificio.
El Centro Nacional de las Artes se integra a una zona en el corazón de Bogotá donde también se ubica el Centro Cultural Gabriel García Márquez, las salas de Banco de la República, incluido el Museo Botero, el Teatro Colón y la Biblioteca Luis Angel Arango. (ANSA).















