El calendario señalaba diciembre, pero el aire cálido y húmedo recordaban a la primavera en medio del inminente invierno boreal, a eso se sumó un frente de tormenta en dirección este guiado por el fenómeno meteorológico de La Niña y en ese desajuste se gestaron una treintena de tornados que mataron al menos a 80 personas en cinco estados estadounidenses.
Los tornados en diciembre son inusuales, señala la prensa local hoy en base a testimonios de expertos, pero no inauditos.
Empero, la ferocidad y la extensión de la trayectoria de los tornados del viernes por la noche probablemente los coloquen en una categoría propia, dicen los meteorólogos. Un patrón único.
Uno de los tornados, si se confirma técnicamente que fue solo uno, probablemente rompió un récord de casi 100 años de la marca de cuánto tiempo un tornado permanece en el suelo en un camino de destrucción, dijeron los expertos.
El clima cálido -coinciden los meteorólogos- fue un ingrediente crucial en este brote de seguidillas de tornado enlazados. Pero si el cambio climático es un factor no está tan claro, advierten los entendidos.
Los científicos dicen que descubrir cómo el cambio climático está afectando la frecuencia de los tornados es complicado y su comprensión aún está en proceso. Pero sí dicen que las condiciones atmosféricas que dan lugar a tales brotes se intensifican en el invierno a medida que el planeta se calienta.
Además, el callejón de tornados se está desplazando más hacia el este de Estados Unidos, lejos del área de Kansas-Oklahoma, y ;;hacia los estados donde golpearon los gigantes voraces del viernes.
Las tormentas desataron tornados devastadores el viernes por la noche y la madrugada del sábado en partes del centro y sur de Estados Unidos, derrumbando edificios y convirtiéndolos en escombros retorcidos y cobrando vidas, y los funcionarios temen que el número de muertos supere los 80.
Solo en Kentucky, el gobernador del estado, Andy Beshear, indicó que más de 70 personas podrían haber muerto después de «una de las noches más difíciles en la historia» de la zona.
Entre los daños más importantes: tornados o fuertes vientos colapsaron una fábrica de velas ocupada en Kentucky, un almacén de Amazon en el oeste de Illinois y un hogar de ancianos en Arkansas, matando a personas en cada comunidad y ahora con los socorristas luchando por rescatar a otros.
Fuera de Kentucky, se registraron al menos 13 muertes, seis de ellas en Illinois en el almacén de Amazon. Los trabajadores de la empresa estaban allí en horas adicionales por la Navidad, cuando el tornado derrumbó el techo. De las aproximadamente 100 personas presentes, solo 45 pudieron salir, según los bomberos.
Varios edificios también fueron afectados en Mayfield, una ciudad de alrededor de 10 mil habitantes. La destrucción incluye al juzgado del condado de Graves y la cárcel contigua.
Un hospital en Paducah, Kentucky, al norte de Mayfield, ha estado tratando a las víctimas del tornado, dijo un portavoz a CNN.
El presidente Joe Biden calificó el hecho como una «tragedia inimaginable» y su par ruso, Vladimir Putin, envió sus «sinceras condolencias».
«Todavía no sabemos cuántas vidas se han perdido ni el alcance de los daños», dijo Biden en la televisión nacional.
El mandatario afirmó que las agencias federales de respuesta a las catástrofes comenzaron a desplegarse en la zona y prometió que «el gobierno federal hará todo lo que pueda para ayudar».
Biden subrayó que los fenómenos meteorológicos son «más intensos» con el calentamiento global, pero no estableció una relación causal directa entre el cambio climático y la catástrofe que ha sumido al país en el luto. (ANSA).















