Alaska, el extremo norte de Estados Unidos, está en medio de una emergencia por el Covid-19 con hospitales al límite de su capacidad y con médicos forzados a elegir a los pacientes con mayor probabilidad de supervivencia, en escenas que recuerdan los días más oscuros de la pandemia.
Durante gran parte de la emergencia sanitaria en Estados Unidos, Alaska se mantuvo a salvo de la crisis gracias a su aislamiento geográfico, pero también a las restricciones impuestas a los visitantes del exterior.
Luego llegaron las vacunas y comenzó la campaña de inoculación. Pero muchos de los residentes se mostraron escépticos sobre las vacunas y el gobernador Mike Dunleavy se negó a imponer severas restricciones, por lo que el aislamiento geográfico del estado de ser una ventaja se convirtió en un problema de difícil solución.
Llegar a las zonas más remotas para vacunar es difícil, al igual que conseguir que las comunidades más aisladas se vacunen.
El resultado de eso son hospitales al límite y opción de asistencia médica y hospitalaria en Seattle, a más de 2.500 kilómetros de distancia.
Las autoridades de Alaska activaron los protocolos de crisis de emergencia que autorizan a 20 instalaciones médicas a racionar la atención a sus necesidades dado que el estado registra las tasas más altas de Covid del país en los últimos días, saturando el sistema estatal de atención médica limitado.
Según detalló Los Angeles Times, la medida abarca a tres instalaciones que de antemano habían anunciado la implementación de protocolos de emergencia, incluyendo el hospital más grande del estado, el Providence Alaska Medical Center en Anchorage.
Entre los factores que llevaron a las autoridades a activar las normas de atención médica en situación de crisis se encuentra una escasez de recursos médicos en algunas instalaciones, limitación de personal y dificultades para el traslado de pacientes a causa de una disponibilidad limitada de camas.
Otros factores incluyen limitaciones en la terapia renal sustitutiva y en los suministros de oxígeno.
Heidi Hedberg, directora de la División de Salud Pública del estado, dijo en una entrevista este sábado que el cambio a los estándares de crisis es una señal de que los hospitales están cada vez más cerca de tener que tomar decisiones extremadamente difíciles sobre la atención del paciente, y calificó los cambios en los hospitales de Alaska como «una progresión lenta» y, por ahora, «preventiva», según lo reprodujo el periódico Anchorage Daily News.
La funcionaria detalló que para abordar la escasez de personal en muchos de los hospitales de Alaska, el estado ha firmado un contrato federal para incorporar a unos 470 trabajadores de la salud del exterior, quienes ya empezaron a llegar esta semana.
De acuerdo con los datos de la Universidad Johns Hopkins, una de cada 84 personas en Alaska ha sido diagnosticada con Covid-19 del 22 al 29 de septiembre. Es la tasa más alta de Estados Unidos, a la que le sigue una de cada 164 personas registrada en Virginia Occidental. (ANSA).















