Lucy Harrison, una joven británica de 23 años, viajó a Texas para visitar a su padre, Chris Harrison. Poco antes de su vuelo de regreso, estalló una fuerte discusión política: Lucy criticó duramente al presidente Donald Trump y las leyes de armas, mientras que su padre se procalma como un ferviente seguidor del mandatario.
En medio del altercado, Lucy le preguntó cómo se sentiría si ella fuera víctima de abusos como los cuestionados al presidente, a lo que él respondió con frialdad: «Tengo otras dos hijas, no me importaría tanto». Tras esto, el padre, bajo los efectos del alcohol, llevó a Lucy a su habitación para mostrarle su pistola Glock. En segundos, un disparo impactó en el pecho de la joven, matándola instantáneamente frente a su novio.
Aunque en Texas el caso se cerró inicialmente como un accidente, la justicia británica dictaminó en febrero de 2026 que se trató de un homicidio ilegal por negligencia grave, confirmando que el padre apuntó y apretó el gatillo de forma temeraria.















