Marchas convocadas por sindicatos y estudiantes contra el costo de vida, la guerra y la política educativa del gobierno. El Ministerio del Interior advierte: «aislaremos a los violentos». Tres heridos en Vicenza, tras choques con la policía
Miles de personas se movilizaban este viernes en ciudades de toda Italia en el marco de una huelga general convocada por el sindicato de base USB, en protesta por la crisis del costo de vida, la guerra, el rearme y las políticas del gobierno de la primera ministra, Giorgia Meloni, entre otros reclamos.
Las marchas se desarrollaban bajo un fuerte despliegue policial, ante el temor de que se repitieran los episodios de violencia que empañaron las manifestaciones de las últimas semanas.
Las impactantes escenas de disturbios y saqueos protagonizados por jóvenes en Milán durante el fin de semana del 17 y 18 de octubre fueron seguidas por protestas que derivaron en enfrentamientos en Turín, Roma y Bolonia el sábado pasado.
Este viernes, miles de trabajadores, estudiantes universitarios y secundarios y, en algunos casos, sus padres marchaban en decenas de ciudades, entre ellas Roma, Milán, Nápoles, Turín, Venecia y Palermo. Según informes, tres participantes en la marcha de Vicenza resultaron heridos, uno de ellos alcanzado en la cabeza por una granada de gas lacrimógeno, durante los enfrentamientos con la policía cerca de la circunvalación. Así lo anunciaron los organizadores de la marcha. Al dirigirse hacia la circunvalación e intentar abrirse paso a través del bloqueo policial, la marcha fue bloqueada con cañones de agua.
«Salimos a las calles junto a los trabajadores que se movilizan contra el alto costo de vida y las políticas de guerra y rearme», señalaron las organizaciones estudiantiles La Rete della Conoscenza, Link-Coordinamento Universitario y Unione degli Studenti en un comunicado.
«Esta jornada de movilización coincide con una protesta internacional de trabajadores portuarios en más de 40 puertos del Mediterráneo y Europa, que paralizan sus actividades para manifestarse contra el comercio de armas, la militarización de las infraestructuras y la participación de los puertos en operaciones bélicas», agrega la nota.
Las organizaciones sostienen que «salimos a las calles porque ya no podemos aceptar que el costo de las crisis se traslade sistemáticamente a nuestras vidas. El aumento de los precios de los alquileres, las facturas de los servicios y los productos de primera necesidad hace cada vez más difícil afrontar los gastos cotidianos, mientras los salarios siguen perdiendo poder adquisitivo».
«No se trata simplemente de dificultades individuales, sino de las consecuencias de un modelo económico que subordina las necesidades sociales a la renta y las ganancias. «Es el mismo modelo que genera inestabilidad laboral, salarios insuficientes y un progresivo deterioro de los servicios públicos, y obliga a las nuevas generaciones a adaptarse a condiciones de vida cada vez más precarias», añaden.
Estudiantes y sindicatos de base rechazan «la idea de que nuestro futuro deba estar marcado por empleos con salarios de pobreza, contratos discontinuos, vulnerabilidad frente a la explotación y la imposibilidad de construir una vida con verdadera autonomía».
En Nápoles fueron quemadas imágenes de los rostros de Meloni y de la ministra de Universidades, Anna Maria Bernini, mientras que en Padua recibió el mismo trato una fotografía del ministro de Educación, Giuseppe Valditara.
En Turín, como parte de la protesta, fueron arrojados dos contenedores con estiércol frente a la sede del ayuntamiento. © ANSA















