Después de la derrota electoral en Brasil, Flávio Bolsonaro se decidió a hablar y criticó directamente al presidente argentino. «Los brasileños me asociaron en gran medida con el gobierno de Milei, y creo que eso no fue beneficioso», comentó el senador, revelando el fracaso de la cruzada internacional del libertarismo.
La reflexión surge tras la fuerte campaña que Javier Milei realizó en Brasil. El presidente argentino no solo estuvo presente para apoyar a la familia Bolsonaro, sino que también lanzó ataques duros contra Lula, describiéndolo como «corrupto» y «mentalmente deteriorado». En lugar de ser un respaldo valioso, el apoyo de Milei se transformó en una carga que los votantes brasileños castigaron en las elecciones.
Las consecuencias diplomáticas son muy graves. Argentina no solo ha perdido influencia en la región, sino que ahora sus propios aliados ideológicos la responsabilizan por la derrota. Mientras tanto, el intercambio comercial con nuestro principal socio se encuentra en una situación muy precaria y la crisis interna continúa sin cesar.
Parece que la «lucha cultural» a nivel mundial está teniendo un efecto adverso: ¿podría ser Milei el nuevo símbolo de la mala fortuna para la ultraderecha?















