En la procesión de san Nicolás de Bari, el obispo de La Rioja reclamó mayores controles sobre las apuestas digitales, pidió proteger a los jóvenes y evocó el magisterio de Angelelli
Agencia AICA. En el marco de la tradicional procesión en honor de san Nicolás de Bari y Nuestra Señora del Valle, el obispo de La Rioja, monseñor Dante Braida, expresó su preocupación por el crecimiento de la ludopatía digital entre adolescentes y jóvenes, advirtió sobre sus consecuencias para las familias y exhortó a las autoridades y a toda la comunidad a asumir un compromiso decidido para enfrentar esta problemática.
Al concluir la celebración, el prelado vinculó el mensaje de la novena con los desafíos actuales y afirmó que «cada celular puede transformarse en un casino», al referirse a la facilidad con la que los menores acceden a plataformas de apuestas desde dispositivos móviles.
Monseñor Braida respaldó su preocupación con datos de una encuesta de la Cruz Roja, según la cual el 83% de los adolescentes que apuestan utiliza billeteras virtuales, seis de cada diez no distinguen entre plataformas legales e ilegales, y la mayoría llega a ellas por la influencia de la publicidad.
«Que podamos, como autoridades, hacer mucho más para poner límites y acompañar procesos de cambio», reclamó el obispo, al tiempo que convocó también a padres, educadores, catequistas y comunidades parroquiales a abordar esta realidad y promover ámbitos de diálogo y contención.
El legado de Angelelli y la defensa de la dignidad humana
Durante su reflexión, monseñor Braida recordó las advertencias formuladas por el beato Enrique Angelelli en 1971 contra la expansión de las casas de juego, y sostuvo que ese mensaje mantiene plena actualidad.
Al citar al obispo mártir, recordó sus palabras: «La Rioja necesita muchas obras, necesita modernizarse, tener los adelantos de la técnica y de la ciencia, pero que su precio no sea la postración moral de nuestra juventud y de nuestras familias».
Créditos: Agencia AICA
El pastor riojano señaló que actualmente el desafío es aún mayor, porque «los casinos ya no están solo alrededor de la plaza, sino en los bolsillos de los chicos», e insistió en que el desarrollo tecnológico solo puede considerarse verdadero progreso cuando está al servicio de la persona y de su dignidad.
En ese sentido, vinculó esta reflexión con la encíclica Magnifica humanitas del papa León XIV, al destacar que el progreso auténtico debe proteger a los más vulnerables y poner siempre a la persona por encima de los intereses económicos o de los algoritmos.
Al finalizar la procesión, monseñor Braida invitó a la comunidad a prepararse espiritualmente para las celebraciones del 50º aniversario de los mártires riojanos y pidió una oración especial por el pueblo de Venezuela afectado por los recientes terremotos.
















