Las FDI lanzaron violentos ataques tras la muerte de cuatro soldados. Benyamin Netanyahu aseguró que el ejército israelí permanecerá en el sur libanés el tiempo que sea necesario. El acuerdo prevé el fin de los combates en Líbano
Un acuerdo recientemente firmado para poner fin a la guerra en Oriente Medio ya mostraba señales de tensión este viernes, después de que se pospusieran las conversaciones en Suiza entre delegaciones de Estados Unidos e Irán y se recrudecieran los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá en el Líbano.
Los acontecimientos se produjeron después de que el líder supremo de Irán anunciara que solo había autorizado que avanzara el acuerdo preliminar para detener la guerra a pesar de sus reservas, mientras que su principal negociador advirtió a Washington que la República Islámica estaba preparada para responder en caso de cualquier incumplimiento.
Los mediadores del conflicto —entre ellos Pakistán, Arabia Saudita y Turquía— tenían previsto reunirse el domingo en la ciudad egipcia de Alamein para discutir el acuerdo, según informaron El Cairo e Islamabad.
Se habían realizado preparativos para recibir a las delegaciones de Irán y Estados Unidos en el complejo turístico suizo de Burgenstock, con vistas al lago de Lucerna, para iniciar las negociaciones sobre la implementación del acuerdo firmado esta semana por el presidente Donald Trump y su homólogo iraní, Masoud Pezeshkian.
El principal negociador iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, advirtió que Teherán dará una «respuesta contundente» en caso de «incumplimiento del acuerdo» o de «exigencias excesivas».
«Ya recibieron una bofetada durante la guerra; si desean volver a recorrer ese camino, recibirán una bofetada aún más fuerte», escribió en X.
La firma del acuerdo tenía como objetivo poner fin a la campaña estadounidense-israelí contra Irán —que derivó en cinco semanas de guerra total hasta que se alcanzó un alto el fuego en abril— y reabrir el estrecho de Ormuz, el importante cuello de botella marítimo cuya clausura provocó un aumento de los precios mundiales de la energía.
El acuerdo también inicia un período de 60 días de conversaciones sobre cuestiones más amplias, incluido el programa nuclear de Teherán.
Se esperaba que Ghalibaf y el vicepresidente estadounidense JD Vance estuvieran en Burgenstock junto con mediadores de Pakistán y Catar este viernes para comenzar el proceso.
«Las conversaciones previstas entre Estados Unidos, Irán, Qatar y Pakistán han sido pospuestas», informó el Ministerio de Asuntos Exteriores de Suiza en un comunicado.
«Suiza sigue dispuesta a facilitar estas conversaciones.
Los trabajos preparatorios pertinentes en Burgenstock continúan», agregó, sin proporcionar una nueva fecha para las negociaciones.
La noticia se produjo después de que la Casa Blanca anunciara el jueves por la noche la cancelación del viaje de Vance.
Un portavoz explicó que «la logística de estas negociaciones nunca ha sido simple ni predecible».
El acuerdo también buscaba detener los combates en el Líbano, pero el ejército israelí anunció este viernes nuevos ataques contra objetivos de Hezbolá, con un saldo de 18 muertos, según el Ministerio de Salud libanés.
Israel también informó que cuatro de sus soldados murieron en el sur del Líbano, los primeros fallecidos desde la firma del acuerdo.
La muerte de los soldados provocó una airada reacción del ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, de extrema derecha, quien exigió que «todo el Líbano debe arder».
El líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, declaró el jueves que había aprobado el acuerdo, pese a mantener una «opinión diferente». «Pero di mi autorización debido al compromiso» asumido por funcionarios, incluido Pezeshkian, para «proteger los derechos de la nación iraní».
Jamenei —quien aún no ha aparecido en público desde que sucedió a su padre, fallecido en ataques estadounidenses-israelíes— afirmó que Trump había «utilizado todo tipo de mecanismos» para lograr el acuerdo «por desesperación».
Las fuerzas estadounidenses levantaron el jueves el bloqueo naval sobre los puertos iraníes que impedía la entrada y salida de embarcaciones de la República Islámica, informó el ejército de Estados Unidos, señalando que los buques de guerra estadounidenses «permanecerán en la zona general».
Sin embargo, la actividad seguía siendo limitada en el estrecho de Ormuz, el estratégico paso para los envíos energéticos que Irán bloqueó durante el conflicto.
La televisión estatal iraní, citando un comunicado del Consejo Supremo de Seguridad Nacional del país, informó que los buques que «soliciten transitar por el estrecho de Ormuz deberán presentar su petición» ante un nuevo organismo gubernamental encargado de supervisar esa vía marítima.
Según el texto del acuerdo, Washington se compromete a levantar de inmediato las sanciones petroleras que han afectado gravemente a la economía iraní.
Asimismo, una vez que se alcance un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní, Estados Unidos facilitará la liberación de un fondo de reconstrucción de 300.000 millones de dólares respaldado por países de la región, según establece el acuerdo.
La decisión de Trump de poner fin a la guerra —en la que murieron 13 militares estadounidenses y se utilizó una enorme proporción de las reservas de municiones de Estados Unidos— ha generado inquietud entre algunos de sus aliados internos.
Sin embargo, Trump argumentó que emplear la fuerza militar para arrancar más concesiones a Teherán habría sido contraproducente.
«La única manera de ser más duro sería entrar allí durante otras dos o tres semanas y seguir bombardeándolos sin descanso.
¿Verdad? Pero ¿qué ganamos con eso? El estrecho de Ormuz no estaría abierto», declaró a Axios. © ANSA















