Las renuncias de Guillermo Manzano, director de Estadísticas de Condiciones de Vida del Indec, y de Georgina Giglio, directora del Índice de Precios al Consumidor, alimentaron las sospechas sobre la manipulación de las estadísticas oficiales por parte del organismo que dirige Marco Lavagna.
Según describió La Política on line, Manzano no era un funcionario más: tenía bajo su órbita los números más sensibles de pobreza y empleo. Su salida dejó flotando demasiadas preguntas. Lo curioso es que nadie en el organismo quiso dar explicaciones.
Manzano había llegado en tiempos de Jorge Todesca -durante la presidencia de Mauricio Macri- y era uno de los técnicos más respetados del Indec. Fue quien avaló la nueva metodología para medir pobreza.
Las renuncias de Manzano y Giglio son los primeros indicios de que durante la gestión de Milei el Indec podría estar manipulando datos para que la inflación dé por debajo de la realidad, como denunció la CGT. De hecho, la mayoría de las encuestas revelan que la población cree que los números del Indec no reflejan la realidad de la inflación.














