El Covid 19 también dejó sus terribles huellas, entre otras cosas, en el tráfico de las ciudades italianas, con un mayor uso del automóvil.
En comparación con la prepandemia, hay un 10% más de italianos que usan el automóvil. La culpa es del miedo a contagiarse en el transporte público.
El resultado es que este año tres ciudades del norte (Turín, Milán y Padua) ya han superado los límites legales de partículas finas, el PM10.
Las enésimas malas consecuencias del Covid fueron descubiertas por Legambiente, a través de dos estudios.
Uno es el Observatorio sobre estilos de movilidad de los italianos, en colaboración con Ipsos e Unrae (Unión Nacional de Vehículos Extranjeros).
El otro es «Mal’aria 2022», la investigación anual sobre la calidad del aire de 13 ciudades italianas, desde enero hasta principios de octubre.
En comparación con hace 4 ó 5 años, el 28% de los entrevistados por Ipsos hoy usa su vehículo con más frecuencia, 50% igual que antes y el 18% lo usa menos. El balance es de 10 puntos porcentuales a favor de quién lo usa más: un resultado, según la empresa encuestadora, probable que esté relacionado con las consecuencias de la pandemia.
La gente se moviliza en sus automóviles porque tiene miedo de contagiarse en los medios de transporte públicos.
Aunque, hay que reconocerlo, hay un 18% de italianos que en cambio redujo el uso del automóvil. Son aquellos que en con motivo de la pandemia descubrieron la bicicleta y el monopatín para moverse por la ciudad.
La predilección de los italianos por el automóvil se atribuye a escasez de transporte público: rutas no cubiertas (35%), frecuencia de viajes insuficiente y horarios poco fiables (19%), vehículos incómodos, sin aire acondicionado y poco limpios (13%), y necesidad de acompañar a personas con restricciones de movilidad, como niños, ancianos o discapacitados (14%).
Según la investigación «Mal’aria 2022» de Legambiente, Turín, Milán y Padua en 2022 ya han incumplido el límite legal para partículas finas PM10, superior a 35 días al año por encima del promedio diario de 50 microgramos por metro cúbico. Las tres ciudades registraron respectivamente 69, 54 y 47 días de rompimiento.
En cuanto a PM10, código amarillo para Parma (25 días rebasados), Bérgamo (23), Roma (23) y Bolonia (17), que ya han consumido la mitad de los días por encima del límite.
A continuación, las ciudades de Palermo y Prato (15), Catania y Perugia (11) y Florencia (10), que ya están en cifras dobles.
Ninguna de las 13 ciudades monitoreadas cumple con los valores sugeridos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), tanto para PM10 (15 microgramos/metro cúbico) como para PM2,5 (5 microgramos/metro cúbico) y NO2 (dióxido de nitrógeno, 10 microgramos/metro cúbico).
Las PM10 tienen un promedio anual, superior al valor de la OMS, que fluctúa desde + 36% en Perugia, pasando por ciudades como Bari (+ 53%) y Catania (+75%), hasta +121% en Turín y +122% en Milán. (ANSA).














