El gobierno japonés está considerando una actualización de los sistemas de misiles de largo alcance para mantener el ritmo de lo que se considera la amenaza cada vez mayor de la vecina China.
Así lo adelantó el diario Yomiuri Shimbun, citando fuentes no identificadas, explicando que el ejecutivo liderado por el conservador primer ministro, Fumio Kishida, pretende dotarse de misiles mar-tierra para ampliar el alcance de los 100 kilómetros actuales a unos 1.000 kilómetros, considerados suficientes para llegar a las zonas costeras de China y Corea del Norte.
Sin embargo, se deben realizar más inversiones para permitir que los barcos y aviones japoneses puedan usar los nuevos aparatos y sean capaces de alcanzar objetivos en tierra, informó el periódico, que especifica cómo se desplegarían los misiles en la región suroeste de Kyushu y las islas que circudan Taiwán.
El proyecto es parte del objetivo de Tokio de reducir la brecha con China, enfrentando simultáneamente las amenazas provenientes de Corea del Norte.
La constitución pacifista japonesa, formulada inmediatamente después de la guerra, limita el gasto militar a la financiación de las capacidades defensivas; sin embargo, las recientes tensiones geopolíticas, principalmente el conflicto entre Rusia y Ucrania, y la reciente asertividad de China en el Estrecho de Taiwán, llevaron a Japón a reconsiderar los programas de gasto.
El primer ministro Kishida reiteró repetidamente que quiere aumentar significativamente el presupuesto para gastos militares, que se mantiene cerca del uno por ciento del PIB.
Los medios locales también informaron que es probable que el ministerio de Defensa japonés requiera 5,5 billones de yenes (40,2 mil millones de dólares) para el próximo año fiscal, un poco más que los 5,18 billones requeridos para el año en curso.
Según los datos más actualizados del Libro Blanco de Defensa de Tokio, Japón gasta el 0,95% del PIB, frente al 1,2% de China y el 3,1% de Estados Unidos. (ANSA).














