Gran Bretaña está lista para ofrecer a la OTAN un despliegue «enorme» de tropas, armas, buques de guerra y aviones en Europa, en respuesta a la creciente «hostilidad rusa» hacia Ucrania. Lo anunció hoy el primer ministro británico, Boris Johnson.
El ofrecimiento se produce tras el anuncio de Estados Unidos del pronto envío de tropas a Europa del Este para fortalecer el frente de la OTAN.
«Este paquete enviaría un mensaje claro al Kremlin: no toleraremos su actividad desestabilizadora y siempre estaremos del lado de nuestros aliados de la OTAN frente a la hostilidad rusa», dijo el primer ministro británico en un comunicado.
El anuncio tiene lugar en una fase en la que, a pesar de los contactos diplomáticos generalizados, la crisis en torno a la ex república soviética aún está por desactivarse.
La línea estadounidense sobre Ucrania, aunque deja abierto el canal de diálogo, sigue anclada en el principio de firmeza hacia Moscú. Biden reiteró esto en los hechos, informando a los periodistas estadounidenses su intención de desplegar tropas «a corto plazo» para guarnecer y defender a los aliados de la OTAN en Europa del Este.
El contingente estadounidense empleado podría llegar hasta las 8.500 unidades, que el Pentágono había puesto en alerta en los últimos días.
Washington ya está entregando armas a Ucrania, así como al Reino Unido, que envió misiles antitanques y a Kiev y personal militar para entrenar al ejército ucraniano en su uso.
En tanto, otros miembros de la Alianza Atlántica, como Dinamarca, España, Francia y los Países Bajos, enviaron cazas y buques de guerra al Báltico y al Mar Negro.
París también anunció que está lista para desplegar cientos de soldados en Rumania: un país que está ubicado geográficamente «en el epicentro de las tensiones» entre Moscú y Kiev.
«Estamos preparados para lo peor», resumió el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, según el cual Moscú podría tener en mente no solo una invasión, sino también otro tipo de agresiones, como operaciones encubiertas, sabotaje, golpes de Estado y ciberataques.
En el frente diplomático se multiplican los intercambios entre las cancillerías y los actores en el terreno para evitar una guerra que nadie quiere, ni siquiera los rusos.
Para los estadounidenses, el conflicto Moscú-Kiev «no es inevitable» y «todavía hay espacio para la diplomacia», subrayó el jefe del Pentágono, Lloyd Austin, a la espera de un nuevo enfrentamiento con los rusos en el Consejo de Seguridad de la ONU, este lunes, convocado a pedido de Washington.
En los próximos días será el turno de Boris Johnson, quien hablará con Putin para pedirle que «dé un paso atrás» y frene la escalada, dijo Downing Street.
Se espera que el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, llegue el martes en Kiev para llevar un mensaje de cercanía a las autoridades ucranianas de un país que sabe lo que significa estar bajo la influencia rusa.
En tanto, el 7 y 8 de febrero, los ministros del Exterior de Alemania y Francia, Annalena Baerbock y Jean-Yves Le Drian, llegarán a Kiev para relanzar el diálogo en el formato de Normandía. (ANSA).














