Bloqueos y medidas drásticas contra China

(ANSA) – PEKIN, 4 FEB – La difusión del coronavirus no se presenta aún como una pandemia, según el criterio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero en China los contagios continúan expandiéndose, con más de 24.324 casos y al menos 490 muertos.
Ante esa situación, varios países prevén medidas de contención drásticas, en particular, Francia, el Reino Unido y Alemania, que pidieron a sus compatriotas que evaluaran la posibilidad de abandonar ese país.
Desde China, donde se encuentra el frente principal de lucha contra la epidemia, llegan noticias que, por un lado, confirman la alarma y, por el otro, también vislumbran algo de esperanza.
Los muertos ya son 490, sobre todo en la provincia de Hubei, donde se confirmaron al menos 65 nuevos decesos. También se registró la primera víctima mortal en Hong Kong, un paciente de 39 años (la mayor parte de las víctimas tenía más de 60 años). El paciente regresaba de Wuhan y fue el segundo deceso fuera de China continental, después del registrado en Filipinas. Al mismo tiempo, el número de personas que se han recuperado también ha aumentado: hasta el momento, 635 pacientes han sido dados de alta de hospitales chinos, 160 en las últimas 24 horas.
Una confirmación, hasta ahora, de que la tasa de mortalidad es mucho más baja que el SARS, que en 2003 causó alrededor de 800 víctimas. Además, la Organización Mundial de la Salud descartó que se esté “en una situación de pandemia”, sino de “brotes múltiples”.
Sin embargo, las autoridades chinas siguen en plena emergencia, pues las restricciones a la libertad de movimiento, que ya colocaron a 50 millones de personas en cuarentena en gran parte de Hubei, fueron adoptadas en tres grandes centros de la provincia oriental de Zhejiang, a centenares de kilómetros del epicentro de la epidemia. En Heilongjiang, en el noreste, el tribunal superior incluso ha previsto la pena de muerte máxima para quienes provoquen la infección intencionalmente y 15 años de prisión para quienes difundan noticias falsas. La Cruz Roja local también ha sido blanco: tres líderes han sido investigados, acusados de mala gestión de las numerosas donaciones recibidas.
La agitación en Pekín es palpable, también porque el aislamiento progresivo del país tiene fuertes repercusiones en la economía. El Ministerio de Relaciones Exteriores ha arremetido sobre todo contra Estados Unidos. Primero, acusándolo de difundir el “pánico” por haber impuesto la prohibición a los viajeros chinos. Y también informó que no recibió la ayuda prometida. Una crítica, aunque con tonos más suaves, también se dirigió a Italia, país al que le sugirió que no “exceda” en las medidas de contención.
En el extranjero, a pesar de los llamados de China a la calma, el nivel de atención sigue siendo muy alto porque el coronavirus ya está en 25 países. Así, Francia, Alemania y el Reino Unido han sugerido a los compatriotas que evalúen si abandonan el país, porque en las próximas semanas las conexiones aéreas podrían disminuir aún más. En Italia, entretanto, se lanzarán controles para la fiebre en los aeropuertos para vuelos internacionales. Mientras tanto, en Japón, 3.700 turistas están en cuarentena en un crucero en la bahía de Yokohama. (ANSA).