Argentina. Vivir en Cárceles sin Rejas.

Por Juan Anibal Gómez.
En los últimos 20 años que llevo luchando contra la Inseguridad, los distintos factores multicausales, que la componen.., aumentaron sus incidencias, causadas por la falta de reacción del Estado, en sus facetas en lo Nacional, Provincial y Municipal.., desde los Políticos de Poder, hasta l Funcionario judicial y/o Policial. Todo favoreció el Kaos, en que vivimos, y como modo de vida.., se fue insertando como mala costumbre, destruyendo la convicencia, de la normalidad, de vida.. hasta vivir encerrados.. con rejas en nuestros hogares, trabajos y demás.., transformándose las calles en «Cárceles sin Rejas», donde el stress cotidiano, nos absorve, desde los cuidados mínimos, como hasta escuchar o ver una moto detras o delante de nuestros cuerpos, paralizándonos el Miedo… Así vivimos los Argentinos, ya sea en una gran ciudad, en un pueblo, en un paraje, en la ruta, en la playa, como en el campo…, no hay lugar.. para estar tranquilos… siempre pensando.., cuando será mi turno.. si es que no nos llegó ya…
Un estudio realizado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina refleja el temor generalizado que sienten los argentinos respecto a la inseguridad. Además, se determinó que la intranquilidad en la sociedad aumenta y se retroalimenta con la cantidad de personas que fueron víctimas de algún robo.
La sensación de inseguridad había descendido entre el 2010 y el 2011, pero es visible el aumento que se produjo entre las cifras del 2007, y en la actualidad en el 2014, que era del 72, 5%, y el 82, 2 por ciento alcanzado en la última encuesta. El sondeo refleja los datos respecto a habitantes de la Región Metropolitana y de 17 ciudades importantes del país sobre un total de 5712 hogares.
Más allá del creciente temor a ser víctima de la delincuencia, hay una clara tendencia ascendente sobre los hechos de delitos concretos.
Otro dato relevante es la percepción de peligro en los hogares y no únicamente en las calles o en los comercios. Según la encuesta, cuatro de cada 10 hogares tienen miedo a ser atacado por delincuentes en la propia vivienda, especialmente en la zona metropolitana.
Este miedo se refleja aún más en los sectores de menor poder adquisitivo. Los datos revelan que la desconfianza sobre la seguridad personal en el entorno más cercano llega al 55, 5 por ciento en hogares de villas o asentamientos precarios, desciende al 47, 8 por ciento en viviendas de nivel socioeconómico bajo y se ubica en el 35, 1 por ciento en los niveles medios.
«A pesar de que los sectores más carenciados son los que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad real o sustantiva frente a la delincuencia, ya que la mayoría de las veces la sufren en su ámbito residencial, son los de la escala socieconómica más alta, los que tienen estudios secundarios completos y habitantes de zonas con trazado urbano los que continúan registrando una mayor tasa de delito», se indicó en el análisis de la UCA.
Otro tema que salió a luz a partir del sondeo fue el incremento de la circulación de drogas en las calles de nuestro país, tanto en la zona metropolitana como en el interior del país. El 36 por ciento de los hogares encuestados asociaron el aumento de casos de inseguridad con la distribución del narcotráfico instalada en los barrios.

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